viernes, 24 de octubre de 2014

Tú tienes el poder, nadie más.


Image courtesy of Keerati at FreeDigitalPhotos.net
Tú tienes el poder, cuando entras en sintonía con la energía divina que hay dentro de ti. Cuando entras en comunión con el Universo (Dios), a través de tu alma. Cuando recuperas el poder que le habías entregado a otros, o a tu propio ego, que no existe.
Pues la única verdad posible, es lo que nace del Amor, y puesto que tú has nacido de ahí, lo que se aleje de ahí, lo has inventado tú, otras personas, la sociedad en general, etc. El miedo no es amor, ni el odio, ni la ira, ni la baja autoestima. Todo eso, es lo que te mantiene confundido, vacío, perdido en tus pensamientos negativos; es una rueda que sólo la puedes transformar mirando hacia dentro de ti. Es lo que hace que una y otra vez nos reencarnemos, para poder ir aprendiendo a como reconectar con nuestra verdadera naturaleza, del ser de luz que somos y para ir sanando los karmas que nos hemos creado desde la ilusión, en esta u otras vidas.
 
Dios te lo ha dado todo, pero ya no lo recuerdas, porque a lo largo de tus vidas, has ido perdiendo esa conexión, al igual que la mayoría. Al dártelo todo, eres Amor, todo lo demás que te aleje de ello, no existe, pero al darle tu poder, lo estás creando y reafirmando en tu ser. Eso no te ayuda, sino que te atemoriza, te esclaviza en lo ilusorio, lo que hace alejarte momentáneamente del Universo (Dios), y es entonces cuando pierdes tu poder interior. Dios, es amoroso, es paciente y espera a que sus hijos regresen a él, respeta el libre albedrío y tú eres el único que puedes retomar el sendero hacia él, por libre voluntad.
 
Tú decides, si fluir con Amor o alejarte de él, sólo entonces serás capaz de que él actué en ti, haciendo los milagros que disponga, pero tienes que estar alineado con él, con el Amor, porque sino, no puede actuar. Por eso, cuando una persona pide de corazón ayuda a Dios, el siempre responderá, no lo dudes. La fe, la esperanza, la alegría son otro acto de Amor, y hacen que sea posible lograr, lo que tu ego cree que no es posible. Por eso, tú eres tu mejor amigo, o tu peor enemigo. Dependiendo de el estado vibratorio en que te encuentres y por ley de atracción, atraerás las personas y circunstancias que están vibrando en tu misma onda. Lo bueno, es que siempre estás a tiempo de elegir.

¡Haz lo que tu corazón sienta!, el ego piensa, el corazón siente. Así, que si te sientes bien, es que vas por buen camino y si te sientes mal, es porque te estás dejando llevar por pensamientos de baja vibración. Pues la oscuridad no puede permanecer en la luz del Amor, no pueden coexistir juntos. El ego pone sus barreras negativas, para alejarte de tu verdadero ser, como son los miedos, inseguridades, baja autoestima, etc. Por eso, hay que dejarse llevar por los sentimientos, por la intuición que es la voz del corazón y del alma.
 
Tú eres, tu propia protección. La protección surge de manera espontánea, cuando permaneces en la luz, cuando estás centrado en tu ser interior. Pues al fluir, eres uno con el Creador y al ser uno, el temor ya no puede existir.
Cuando no estás centrado, buscas la ayuda en el exterior, con lo que estás perdiendo poder y es cuando surgen los miedos, las dudas, los enfados, etc. Tu eres un ser poderoso, eres un ser de luz amoroso, créetelo, pues en ello radica tu fuerza y poder. En cuanto lo sientas, confíes y tengas fe en que Dios está contigo, permanecerás en la luz y esa luz será tu propio escudo protector .
Eso irá sucediendo poco a poco, mientras puedes recurrir a los cristales que nos ayudan a equilibrar nuestros cuerpos y algunos absorben nuestra negatividad propia y ajena,  a las pulseras rojas, a las velas, a los inciensos, a los aceites esenciales, etc. 
 
Tú mente crea. Así que piensa en positivo y amorosamente, porque sino, ya sabes las consecuencias. Dios no castiga a nadie, lo que nos pasa, es simplemente por alejarnos de él. Es entonces, cuando somos vulnerables, los pensamientos negativos crean enfermedades, y además dejan tu aura expuesta a toda la negatividad tuya y a la externa, ya sea de seres encarnados o desencarnados.
Aprende a visualizar, desde ese estado de calma, desde el cual, todo es posible manifestar.

Tú eres, tu propio amuleto. Los amuletos, funcionan porque tu mente les está dando poder, al creer que pueden ayudarte, tú mismo creas esa energía.  Así que tú y sólo tú, eres tu propio amuleto. Es tu energía la que da poder a un amuleto, o a una persona. Y todos hemos pasado por eso, alguna vez y ya sabéis porque funcionó o no, simplemente por tu creencia. Así es, el Universo te quiere tanto que te ha dado poder para crear, pues estás hecho a su semejanza. Pero la responsabilidad de lo que creas, es tuya, no suya.

Las energías negativas, se alimentan del miedo y de los pensamientos negativos. Si permaneces en la luz, nada, ni nadie puede hacerte daño. A no ser que tú se lo permitas, dando poder a lo que no es real, como tus miedos.

Tú pides y se te da. Si tú, u otra persona piden u oran a Dios,  a los Arcángeles, o cualquier otro ser de luz, puedes recibir su ayuda; porque se hace a través de la energía amorosa de Dios. No estamos solos, esa es la verdad. Y cuando vamos tomando conciencia de ello, empezamos a ver las sincronicidades, que son nuestras guías en el camino. Ellas nos animan, a no perder la fe y la esperanza. Lo importante para pedir, es saber que es lo que quieres. Párate a pensar! Si no te marcas una meta o pequeños retos, ¿cómo vas a llegar?

Tú eres responsable de subir tus vibraciones. Para mí, meditar lo es todo,  pues conectas directamente con el Universo, Dios.  También ayuda: el Reiki, visualizar la llama violeta,  ejercitar tu cuerpo físico, permanecer en el presente, orar, sanar con terapias energéticas que equilibren tus chakras, etc. Todo influye para tu bienestar a todos los niveles.
La finalidad, es mantener un equilibrio en todos tus cuerpos, físico, emocional, mental y espiritual.  La mayor parte de las enfermedades, empiezan a manifestarse en esos cuerpos sutiles. Por eso es tan importante que las terapias alternativas como el Reiki, el Zen, Masaje Metamórfico, etc, empiecen a tratar el ser completo, para sanar lo que la medicina tradicional no alcanza. De hecho ambas pueden y deben coexistir de manera armoniosa y complementaria. Es lo que está empezando a ocurrir en la actualidad.

Tú eliges en cada momento. Eliges con cada pensamiento que tienes.Ahora te darás cuenta, de que somos 100% responsables de nuestras enfermedades. Por karma, por pensamientos negativos, lo cual nos vuelve vulnerables ante las energías externas e internas.

Así que, ¡Vigila tus pensamientos!, ¡Vive!, ¡Sana tus cuerpos!, ¡Disfruta!, ¡Crea una vida mejor! ¡Guíate por tu intuición! y sobre todo ¡Ámate por encima de todo!

Lo demás, llegará por añadidura.


Un abrazo. Y siempre hacia delante.



Alicia "Manos pequeñas".







 

No hay comentarios:

Publicar un comentario